Cerclaje para el manejo de la Insuficiencia Cervical

Guía de práctica clínica sobre el Cerclaje para el manejo de la Insuficiencia Cervical, publicada por American College of Obstetricians and Gynecologists (ACOG), en 2014.

 

El propósito de esta guía es proveer un resumen de la evidencia actual sobre la insuficiencia cervical, incluyendo el tamizaje de mujeres asintomáticas en riesgo, y ofrecer una guía para el uso del cerclaje como tratamiento de la insuficiencia cervical.

 

  • Aunque las mujeres con un embarazo actual, con antecedente de parto pretérmino previo espontáneo con por lo menos 34 semanas de gestación, y una longitud cervical corta (menor de 25 mm) antes de las 24 semanas de embarazo, no cumplen con los criterios diagnósticos para insuficiencia cervical, la evidencia actual sugiere que el cerclaje puede ser efectivo en este contexto. El cerclaje está asociado con una disminución significativa de partos pretérmino, al igual que con mejorías en la morbilidad y mortalidad neonatal, y puede ser considerado en mujeres con esta combinación de historia clínica y hallazgos ultrasonográficos. (Nivel de evidencia A).
  • El uso de cerclaje en mujeres sin antecedente de parto pretérmino y con longitud cervical menor a 25 mm, detectado entre las semanas 16 y 24 de embarazo, no se ha asociado con una reducción significativa de parto pretérmino. (Nivel de evidencia A).
  • Ciertos abordajes no quirúrgicos, incluyendo la restricción de la actividad, el reposo en cama y el reposo pélvico, no han demostrado ser efectivos para el tratamiento de la  insuficiencia cervical, por lo que se desaconseja su uso. (Nivel de evidencia B)
  • Los métodos de cerclaje transvaginal estándar, incluyen las modificaciones de las técnicas de McDonald y Shirodkar. (Nivel de evidencia B)
  • El cerclaje puede aumentar el riesgo de parto pretérmino en mujeres con embarazo gemelar y con una longitud cervical por ultrasonografía menor a 25 mm; por lo tanto no se recomienda su uso. (Nivel de evidencia B)
  • Independientemente de su indicación, ni los antibióticos, ni los tocolíticos profilácticos, han demostrado mejorar la eficacia del cerclaje. (Nivel de evidencia B)